Llegó el día de la gran verdad para Felipao Scolari y su gente. Hasta ahora vivieron de rentas, pero se les acabó el crédito. Hoy tienen que pagar al contado. Y nada menos que, ante un rival, Colombia, que está jugando como los rosas, si es que las rosas, con su hermoso olor juegan de esa manera. Resucita o muere.
Curiosamente el rival que hoy tiene enfrente Brasil, por la forma en que está jugando puede hacerle un favor al juego rácano brasileño por una razón elemental, siguiendo el proceso de la ciencia de la motricidad humana que dice, ese gran maestro portugués, Manuel Sergio. Y es que el hombre, cuando le falta fútbol, tiene que ser más hombre todavía.
Colombia va a salir a jugar, tocar, a crear, a buscar el gol por el fútbol, ante un rival que lo buscará por todo, incluido el fútbol, si le sale (léase Neymar y Oscar). Los brasileños tendrán a su favor el ambiente. Su lucha, su amor propio, es decir, la motricidad humana, eso que tuvo el Atlético de Madrid.
Los colombianos siempre recurrirán al toque, al juego, para ellos es una diversión, pero tendrán un gran problema enfrente. Y ese serán ellos mismos, por la presión que sentirán ante un equipo al que estaban acostumbrados a jugar, porque los dejaba jugar. Ese era Brasil cuando así era. Pero hoy no, hoy será un equipo furioso, que romperá todas las normas para lograr un propósito como nunca antes lo había conseguido. Y ahí estará la clave del juego.
Hoy, más que nunca los Thiago Silva y David Luiz tienen que ser más grandes que nunca, y los laterales, sobre todo Dani Alves tienen que despertar. Y los medios, si tienen que correr para tapar tanto hueco, mientras Williams debe ser de la partida en el medio campo para producir y ayudar a Oscar, de manera que Neymar y Hulk tengan camino libre. No hablo de Fred, porque me lesiona. Colombia es favorito por juego. Brasil por historia.
Para que nada falte, otro tremendo juego será el que disputen Alemania y Francia. Y en este sí, claramente, me voy a favor de los alemanes por cuánto me parece mejor seleccionado que el francés, en todas sus líneas, empezando por el portero, Neuer, que es un fenómeno.
Siempre los germanos tienen un no se qué, en su fútbol, que los hace determinantes en los juegos transcendentales, y este lo es, ya que de aquí se van a las semifinales y es en dónde la fuerza germana, eso, la motricidad, se pone a valer, como siempre ha sido en todos los mundiales que han disputado.
Francia juega bien, tiene valores de gran calidad, Pogba, Benzema, Valbuena, Varane, Matudui (lamentable lo que le hizo a Onazi y no lo castigaron), y además tocan bien y saben llegar al marco contrario, además de la entrada en juego de Griezmann y por eso mismo, debe ser un tremendo rival.
De todas formas, los germanos me gustaron mucho contra los argelinos, que jugaron una barbaridad, pero no pudieron con la fe que tienen en su futbol los alemanes. Es un equipo que no pierde nunca los hábitos del triunfo, sobre todo en los momentos más decisivos. Creo que, por eso mismo, que deben ganar.
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