Sin duda que este apasionante Brasil-Alemania que se disputa hoy, está rodeado de una enorme serie de especulaciones, sobre méritos y desméritos, sobre pasado y presente, sobre ausencias y pertenencias, sobre todo aquello que se quiera justificar como ausencia de lo imprevisto. Pero, al final, acuérdense, el fútbol no miente.
Y precisamente por eso, porque el fútbol no miente es por lo que consideramos que hoy, más que nunca, cuando Brasil está más obligado que nunca a ganar, por todas las razones que se puedan considerar, sin embargo, la verdad del futbol, por lo menos por lo que hemos visto hasta ahora, sitúan a los alemanes como favoritos para pasar a la final.
Me alegraría mucho más que pasara a jugar la final Brasil, pero, precisamente por eso, porque el fútbol no miente, creo que serán los germanos los que saldrán adelante. Y es que los brasileños me acostumbraron a verlos jugar y a verlos ganar de una forma tan maravillosa y ejemplar que, viéndolos jugar ahora, como los vi en este Mundial, me asusta.
Aunque, eso sí, por la forma despiadada en que buscaron a Neymar, desde el inicio, para tratar de romper su creatividad y talento en el orden de funcionamiento del seleccionado, también hay que considerarlo meritorio a su favor, más allá del hecho de que, sin la menor duda, Brasil desde el comienzo del Mundial está actuando con diez jugadores, porque lo de Fred es un insulto.
Sumados estos motivos, que supondrían, en la buena onda, unos grandísimos valores, se podría creer que sí, que Brasil es mucho más de lo que realmente ofreció y que, por esas mismas circunstancias, podríamos tener la ilusdión de una explosividad fructífera que sirviera para alimentar la esperanza de una milagrosa explosión de grandeza. Pero, es que nos cuesta tanto trabajo creerlo, si Francisco fuera brasileño, quien sabe.
Está claro que Brasil sabe quién es Alemania y, por lo mismo, cómo tendrá que explosionar, pero es que los alemanes siguen siendo ellos mismos, más allá de lo que puedan pensar o creer sus contrarios. Alemania es una potencia. Es inmenso el poder de creencia en ellos mismos. Es por eso que siempre llegan tan lejos.
Es verdad que tienen un gran equipo de nombres: Neuer, Hummels, Lahm, Schweinsteiger, Ozil, Müller, Kroos, Götze, Klose…pero es que además se mueven y manifiestan como hombres más que cómo nombres, edificando una estructura inmensa de poder futbolístico. Es una maquina de fuerza templadora que no se agota nunca. Siempre tienen un algo más.
Y en ese algo más de ellos, y en ese mucho más que puede oponerle Brasil, pero sin eses hombres identificables y eses nombres transcendentales, el merecumbé se torna mucho difícil. Claro, el fútbol, más allá de sus propias exigencias y excentricidades, cuenta también con sus adversidades que nunca tienen sello propietario, para creer que esto también puede influir en el resultado del juego, que también es parte de que el fútbol no miente.
Pero, más allá de la mentira, existe la otra, la piadosa, aquella que alumbra y ayuda a los hombres de buena voluntad y, por lo que vimos hasta ahora, así como Alemania se olvidó de la buena voluntad, sino que no cree más que en la suya, que es la única, cualquiera que sea, nosotros quisiéramos que la piadosa alumbrara a Brasil. That is the question ¿se escribe así?
Y precisamente por eso, porque el fútbol no miente es por lo que consideramos que hoy, más que nunca, cuando Brasil está más obligado que nunca a ganar, por todas las razones que se puedan considerar, sin embargo, la verdad del futbol, por lo menos por lo que hemos visto hasta ahora, sitúan a los alemanes como favoritos para pasar a la final.
Me alegraría mucho más que pasara a jugar la final Brasil, pero, precisamente por eso, porque el fútbol no miente, creo que serán los germanos los que saldrán adelante. Y es que los brasileños me acostumbraron a verlos jugar y a verlos ganar de una forma tan maravillosa y ejemplar que, viéndolos jugar ahora, como los vi en este Mundial, me asusta.
Aunque, eso sí, por la forma despiadada en que buscaron a Neymar, desde el inicio, para tratar de romper su creatividad y talento en el orden de funcionamiento del seleccionado, también hay que considerarlo meritorio a su favor, más allá del hecho de que, sin la menor duda, Brasil desde el comienzo del Mundial está actuando con diez jugadores, porque lo de Fred es un insulto.
Sumados estos motivos, que supondrían, en la buena onda, unos grandísimos valores, se podría creer que sí, que Brasil es mucho más de lo que realmente ofreció y que, por esas mismas circunstancias, podríamos tener la ilusdión de una explosividad fructífera que sirviera para alimentar la esperanza de una milagrosa explosión de grandeza. Pero, es que nos cuesta tanto trabajo creerlo, si Francisco fuera brasileño, quien sabe.
Está claro que Brasil sabe quién es Alemania y, por lo mismo, cómo tendrá que explosionar, pero es que los alemanes siguen siendo ellos mismos, más allá de lo que puedan pensar o creer sus contrarios. Alemania es una potencia. Es inmenso el poder de creencia en ellos mismos. Es por eso que siempre llegan tan lejos.
Es verdad que tienen un gran equipo de nombres: Neuer, Hummels, Lahm, Schweinsteiger, Ozil, Müller, Kroos, Götze, Klose…pero es que además se mueven y manifiestan como hombres más que cómo nombres, edificando una estructura inmensa de poder futbolístico. Es una maquina de fuerza templadora que no se agota nunca. Siempre tienen un algo más.
Y en ese algo más de ellos, y en ese mucho más que puede oponerle Brasil, pero sin eses hombres identificables y eses nombres transcendentales, el merecumbé se torna mucho difícil. Claro, el fútbol, más allá de sus propias exigencias y excentricidades, cuenta también con sus adversidades que nunca tienen sello propietario, para creer que esto también puede influir en el resultado del juego, que también es parte de que el fútbol no miente.
Pero, más allá de la mentira, existe la otra, la piadosa, aquella que alumbra y ayuda a los hombres de buena voluntad y, por lo que vimos hasta ahora, así como Alemania se olvidó de la buena voluntad, sino que no cree más que en la suya, que es la única, cualquiera que sea, nosotros quisiéramos que la piadosa alumbrara a Brasil. That is the question ¿se escribe así?
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