Pues sí, queridos amigos, el XX Mundial, en Brasil está a punto de abrirles las puertas, porque el día 12 los seleccionados de Brasil y Croacia en el Estadio Arena Corinthians, de Sao Paulo, por supuesto a casa llena porque será sin duda un acontecimiento espectacular. El mundo entero estará pendiente de este juego al que seguirán los demás hasta llegar a la gran final en el Maracaná.
Por supuesto, este juego será muy importante porque servirá para analizar el juego de los brasileños, no en balde considerados favoritos para obtener el título de campeones, pero para eso, tendrán la enorme responsabilidad de justificarlo ante su parroquia en el escenario de un público, el paulista, mucho más exigente que el carioca de Rio de Janeiro.
Sin duda que el rival no será fácil porque además de que los croatas tienen oficio de buenos futbolistas, componen un plantel muy equilibrado, que además de clase tiene temperamento y espíritu de lucha y por lo tanto se puede convertir en un rival de mucho peligro para los brasileños. Más allá, de que el ambiente en la ciudad de Sao Paulo está, además, muy convulso porque distintos sectores de la capital han originado disturbios en contra del Mundial. Incluso en días pasados se llevó a cabo una huelga del metro con pérdidas muy graves, así como el origen de los disturbios.
De todas formas se espera que el día doce esté todo en calma, que el fervor patriótico de los brasileños se pueda hinchar de gloria con una buena actuación de Neymar y sus compañeros de juego, para llevar la alegría al pueblo y de esta manera ir calentando motores para las próximas y más decididas contiendas en las que si serán más dramáticas las luchas por el triunfo, debido a que los rivales serán mucho más comprometidos en la medida en que vayan ganando. De eso se trata, de ganar.
MIL Y UNA FUTBOLERÍAS
RONALDO
Cuando Ronaldo, el líder mundial en goles anotados en todos los Mundiales, se lesionó sé y se dudó de que volviera a jugar, tembló, no sólo el jugador. Tembló todo el equipo, también tembló Brasil, tembló el fútbol, temblamos todos. Un crack de su dimensión no podía dejarnos tan joven. Y se recuperó. Y volvió a marcar goles, golazos.
Y hasta ganó un Mundial, el 2002 ,capicúa. Y se convirtió en el jugador que más goles anotó en un Mundial, 15, un bárbaro. Luego, en el Madrid volvió a dejar la firma de su grandeza como jugador y goleador. Siempre arriba, siempre figura. Se fue para el Inter y, desgracia, se vuelve a lesionar, quizá para siempre. Menos mal que en el fútbol, Ronaldo ya lo ganó todo. Incluso el Jubileo compostelano. Todavía lo recuerdan con el gol que anotó en Compostela, jugando con el Barcelona, luego de dejarse atrás a todo el cuadro compostelano.
Por cierto que, ese día se guardó el balón como recuerdo. Faltaría más. Y cuando el esférico lo felicita por esa maradoniana, el jugador le contesta que, como no había ganado el Jubileo, le parecía que la mejor forma de obtenerlo, como futbolista, era esa. Y, por eso, precisamente, se lo dedicó, el gol, a Santiago de Compostela.
La fatalidad se vuelve a cruzar en el camino de Ronaldo, se lesionó en el Inter otra vez. Ese día se puso en duda su recuperación. Estuvo mucho tiempo sin jugar. Durante esos días, el balón no se separó de su lado y lloró. Lloró mucho. Porque habían sido y eran muy amigos. De goles, de regates, de pases, de toques, de jugadas. Quizá por eso, combinando frases, con la poesía de Machado, le pudo decir:
Es el mejor de los buenos,
quien sabe que en esta vida
todo es cuestión de medida,
un poco, más, algo menos.
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