domingo, 6 de julio de 2014

Prórroga y Penales

Alemania, tal como pronosticamos, venció a los franceses. Y de esta forma clasifica por cuarta vez consecutiva para las semifinales de un Mundial. Impresionante. Aunque en este juego, la verdad es que lo empezó bien, pero estuvo muy a punto de concluirlo mal.
Fue vencedor, pero no demostró sus valores.Y, los franceses, en la segunda parte fueron más que ellos, lástima que su hombre decisivo, Benzema, en esta oportunidad estuvo ausente, pero con todo ello los galos tuvieron una oportunidad, en el minuto 34 que el arquero, Neuer,  una vez más salvó. 
Se puede decir, sin temor a equivocarnos, que a este juego como a la casi mayoría de los que se han disputado en los octavos, le faltaron la prórroga y los penales, ya que los dos seleccionados merecieron concluir igualados en el desenlace, si establecemos, honestamente, los méritos y defectos de los dos. 
Alemania sentó a Gotze inicialmente, error mayúsculo, porque  al dejar a Müller y Klose arriba, dejó cojo el  ataque, ya que aunque ambos son goleadores, no saben encontrarse porque los seduce el gol más que el compañero. Por eso andaban perdidos y terminaron  sin encontrarse. 
Como sería que el gol lo tuvo que anotar un defensa, Hummels. Y mientras Francia buscaba a Benzema, éste se convirtió en el hombre invisible, casi todo el juego hasta el minuto final que, apareció pero Neuer lo volvió otra vez invisible. Los alemanes jugaban más, porque estaban muy bien cerrados atrás y los galos seguían buscando al hombre invisible. 
La segunda parte, Francia fue más que Alemania, pero no encontraron el gol. Valbuena tampoco estaba afortunado, aunque en el minuto 33 Neuer le sacó un pelota que llevaba sello de gol. Alemania se desmejoró atacando y se  agrandó defendiendo. Y eso la salvó. Los galos tenían en Griezmann su hombre más desequilibrador arriba, Valbuena apenas y Benzema no se veía, claro. Francia cayó honrosamente. Su medio campo y su defensa dignificaron  su esfuerzo.
En cuanto a Brasil, ocurrió todo lo que les habíamos pronosticado, que Colombia lo iba a tener muy difícil, porque este Brasil  no juega fútbol, pero lo peor para sus rivales, es que tampoco deja jugar al contrario. Así se lo hicieron a los colombianos, siempre acostumbrados a que Brasil los dejara tocar. Esta vez, ni la flauta.
Fue un Brasil aplastante, agresivo, antifútbol del que ellos enseñaron al mundo. Ahora revalorizado por sus dos centrales, como igualmente señalamos, además de un arbitraje que los favoreció más a ellos que a sus rivales. Velasco Carballo, una de cal y otra de arena, no fue categórico  en la anulación del gol de Yepes, permitió que siguiera la jugada mucho después de que el  linier levantara  el banderín. Tremendo error. Luego, en el penalti, Julio César agredió con las dos piernas al jugador colombiano, cuando iba, frente al marco a clavar el balón. Y le enseña la amarilla. Horrible. Fue compensativo con los dos cuadros, por eso hubo muchos roces y violencia que al final la pagó Neymar.
Las lágrimas de James, fue la impotencia del buen fútbol tener que humillarse ante el malo, pues los colombianos eran los únicos que querían jugar, frente a los otros que lo único que hacían era atropellar. Esa fue la razón de la sinrazón, quítate tú, para ponerme yo. Y además a lo macho. Pues hasta eso hizo involucrar a Armero, creo que fue él o Zúñiga, en la agresión a Neymar que de todas maneras no edifica en nada al  agresor. Lo descalifica. Bueno, y ahora, Brasil-Alemania que, lo pueden creer, ese será otro cuento, nada que ver con la mil y una noches…


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