miércoles, 9 de julio de 2014

Fue una cura de humildad

Desde que se inició el Mundial  el seleccionado de Brasil, con Filipao al frente y escoltado por todo el país, vivían en una nube alarmante de  grandeza.  Incluso, mirando  el  pasado, 64 años atrás, suponían que eso no volvería a suceder. Y,  que curioso, lo que ocurrió fue peor. 

Afortunadamente, fue una cura de humildad, que les hará un gran bien de cara al futuro. 
Incluso, los medios, de Brasil y de todo el mundo, hasta se creían, por lo que fuera, por simpatía o por respeto, se sentían identificados con esa nube. Y, la verdad, aquí, en este diario, siempre nos sentimos confusos en cuanto a ese favoritismo, ya que sus acciones en el terreno de los hechos, discrepaban de todo favoritismo. 

Felipao puso a sus jugadores a buscar la mayor fuerza posible de la ciencia de la motricidad humana, pero tan sólo en un juego, contra Colombia  surtió efecto, más por la actitud del árbitro y la pasividad por instantes del cuadro colombiano que por la capacidad de juego de los brasileños. 

Bien es cierto que Brasil jugó todo el Mundial con diez jugadores, porque Fred fue una nulidad, pero mucho más  cierto  es que, a excepción de Neymar y los dos centrales el resto del conjunto no existió ni para jugar un Mundial ni mucho menos para aspirar al título, con todo y que desde hace un año Filipao no paraba de alabarlo y alabarse él mismo. 
En este diario, anticipamos el día del juego que sí, que iba a ganar Alemania, no por ese disparate de goles, pero si porque el seleccionado germano es muy superior, en juego, presencia, potencia y, por eso mismo se hicieron dueños del juego, apenas se inició. Por si fuera poco, la ausencia de Neymar y Thiago se notó mucho, aunque con ellos también hubieran perdido. 
Para Brasil no es solamente que le hayan ganado por semejante tanda de goles, es porque además de justificarlo con goles, sus contrarios, les valió para denunciar a lo que hasta ese momento era la mentira de su fútbol y la mente confundida de su director técnico quien además de que no tenía equipo él, también, con  sus cambios no le quitaba el cascabel al gato. Un drama. 
Además este despelote goleador le viene muy bien a Brasil y sobre todo a los medios para que, de una vez por todas, no vivan de las miserias escandalosas de que por haber parido tanta  grandeza futbolística, los Pelé, Garrincha, Tostao, Gerson, Jairzinho, Zico, Sócrates, Toninho Cerezo, Ronaldo, Ronaldinho, Junior, Falcao, y muchos otros monstruos más, tengan, por eso mismo, la obligación de seguir ganando por ese tremendo pasado, más que por la realidad de su pobreza futbolística actual.
 Y es que muchos de los jugadores que actuaron en este Mundial, la verdad que en el pasado ni siquiera hubieran tenido posición de titulares en cualquiera de los equipos grandes de su país, por su pobreza futbolística. Fred, Jo, Hulk, Paulinho, Fernandinho, Luiz Gustavo, y algún otro, aunque en este caso, también tenemos que  identificar a su técnico que, más que buscar al futbolista, buscó al hombre, pero, lamentablemente, al hombre sin fútbol en el país que más hombres con fútbol ha parido en el mundo, no da. 
De manera pues, mi querido Brasil, más querido que nunca, en estos momentos en que más se necesita estar a tu lado, para que no olvides tú pasado y que, por lo mismo, te sirva para un presente, sin mentirosos. Y es que te involucres en que para poner la canarinha hay que exigir una  cuota de calidad con una clase, talento y genio, fuera de toda duda. De lo contrario ese uno a siete, seguirá siendo un calvario. Y el pueblo brasileño no lo soportaría.





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