Era otro de los galardones que le faltaba,
después de los muchos que ya ganó. Y es que Leonel Messi, se puede decir, acaba
de alcanzar la gloria, luego de batir el récord de goles en la historia de la
Liga de fútbol de España, después de 59
años que estaba en poder del vasco Zarra con 25l goles, dos menos que Messi: 253, que los alcanzó con los tres
que le metió al Sevilla el pasado sábado.
Y su frase, tan sencilla, no pudo ser más
humilde cuando declaró: “Cuando empecé no imaginé superar récords y menos el
del gran Zarra”. Todos los medios españoles exaltaron enormemente la grandeza
de récord de Messi al entrar por la puerta grande en la historia de la Liga,
delante de los que la habían tratado de alcanzar y que quedaron a las
puertas de Zarra y ahora del argentino.
Detrás de Leo está ahora
Zarra(251), Hugo Sánchez(234), Raúl González(228), Di Stéfano(227). César(223)
y otros más. Este nuevo éxito del para quien escribe el mejor futbolista del
mundo, precisamente, no tan sólo por los goles, sino por la enorme calidad de
su fútbol, de tal manera que uno llega a
la conclusión que no se da
en ningún otro jugador, ni tampoco se dio, solamente en Pelé y Di Stéfano, de que no sabe en donde se concentra su mayor
calidad, si en sus goles y la exquisitez de los mismos o en la enorme calidad
poética y artística de su fútbol.
Todo en Messi es grande, tan
grande que sus asistencias en el equipo
catalán son increíbles, por ser asistencias de gol y cuando no lo es, el
receptor es el culpable, actitud que evidencia su maestría y su respeto a los
compañeros porque piensa por ellos como por él mismo. Si Maradona fue un dios del
fútbol, Messi si no lo es, debe ser el
hermano de ese dios.